«El Bodegón» de Irazusta nos recibió con los brazos abiertos

Las ganas de hacer una buena juntada musical nos llevaron a buscar un lugar donde mostrar lo que logramos ensayando y poniendo mucho amor a lo que hacemos.
Autoconvocados y como denominador común la pasión por la música del litoral logramos un ensamble que nos hizo felices.
Los ensayos en casa, matecitos de por medio fueron germinando la idea para brindar un lindo concierto con obras clásicas del litoral, algunas cantadas y otras instrumentales.

Para el Dúo Celia y Mario sentir el apoyo instrumental de grandes músicos fue un lujo: Horacio Almada en acordeón, Pototo Fiorotto en bajo y Alejo Escobar en primera guitarra.
Desde el primer contacto con Ariel Gallo, dueño del Bodegón de Irazusta, tuvimos la certeza de que la noche iba a ser especial.
Un tipazo el anfitrión, con un don de gente a flor de piel y todas las mejores intenciones de hacer de ése sitio de la pequeña localidad un punto de encuentro para la familia.

El clima nos jugó una mala pasada porque el día se presentó ventoso y gélido. Sabemos que no son las mejores condiciones para salir y que además como dijo Ariel, en esta zona llueve y los chicos no van a la escuela, hace frío y la gente no sale. Una idiosincrasia marcada que pone en riesgo los proyectos que de por sí son un desafío.
El equipo del Bodegón se puso la camiseta y calefaccionaron el lugar más chico del club San Martín previendo que iba a ser escasa la platea. Un poco de bajón pero la convicción de que tocaríamos para lo poco o lo mucho.

Llevamos las cacharpas tempranito, equipo de sonido, instrumentos etc… y cuando llegamos nos sentimos tan a gusto, tan bienvenidos que cualquier mala vibra se disipó. El viento calmó y las estufas del lugar más la calidez de su gente convirtieron a la noche en mágica. El Bodegón, se llenó de ricos olores y sabores de comida casera y nosotros ofrecimos lo que con todo el afecto habíamos preparado.

Un público escuchador, respetuoso, atento y participativo nos abrazó todo el concierto. Aplausos cerrados, sapukay festivos, el niño músico Julián Gette que aportó su arte en dos obras tradicionales y el encuentro, vuelvo a decir el encuentro entre las almas en busca de belleza.

Gracias a los que se animaron a salir de al lado de la estufa para acompañarnos, gracias a Ariel , Cati y todos sus colaboradores. Prometemos volver y llenar el salón grande de música de la nuestra, de la que nos recorre el cuerpo y estremece el alma.
Gracias a Andrés De Zan, Sergio Taffarel Fiorotto y a todos los que registraron tremenda noche de mayo 2026.

*Cielos de Provincia / *Portal Larroque diario digital



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