*Dominga Ayala, la mujer costera cerró sus ojos y desplegó las alas del alma
*Dominga creció de golpe. Nació con el olor a río, a tierra mojada, a viento del este. Mujer costera. De las que saben leer el cielo para saber si el río va a crecer.
*»Guardiana del planeta»
La que juntaba semillas, la que no tiraba nada, la que curaba un pajarito caído y lo devolvía al nido. Porque siempre entendió que era parte y no dueña.
*»Madre de sus propios hijos y de aquellos que necesitaron su amor»
La puerta del rancho siempre abierta. El plato de más en la mesa. El regazo que no preguntaba de quién eras hijo. Si necesitabas amor, ahí estaba ella. Aprendió a leer y a escribir siendo adulta y fue motivo de inspiración de la canción más bella que escribió Linares: Canción de cuna costera.
Siempre dispuesta a regalarnos sus experiencias, sus anécdotas vivió muchos años en Puerto Sánchez, hasta que por su avanzada edad uno de sus hijos ( el gurisito Costero) la llevó a vivir a Crespo. Allí fue rodeada de cariño y cuidados por la familia y los vecinos.
Nos queda un bellísimo recuerdo de su paso por Larroque en ocasión de una edición del Encuentro «Coral Linares Cardozo».
Nos regaló una tarde de encuentro en «La Tera» a los integrantes de Coral Larroque y de los Coros visitantes del sur de Córdoba. Escucharla era un placer, su optimismo contagioso, un vocabulario riquísimo y la sabiduría de la costa entrerriana fueron atesorados en nuestro corazón.
Hoy la luna coquetea con Venus, un romance propocio para despedirla de este mundo, al que cuidó como su propia casa.
Agradecidos por tu huella de amor te despedimos tarareando una musiquita tristona que acompañe tu vuelo a la tierra sin mal.
*Celia Taffarel/ *Portal Larroque/ *Cielos de Propvincia
*Foto: Enc. Coral «Linares Cardozo»
y en su casa años atrás / *Mario H. Escobar
*Doña Dominga en uno de los tantos días en su lugar Puerto Sánchez a orillas del Río Paraná, en la ciudad capital entrerriana*.





