Opinión – ¿La inviolabilidad de los bienes comunes?

*Opinión Jorge Oscar Daneri-
En el contexto de una enorme diversidad de movimientos sociales, feministas, ecologistas, se ha manifestado que el proyecto de Ley en debate en la Cámara de Senadores de la Nación, denominado «de inviolabilidad de la propiedad privada», es un escándalo.

(Autor de la imagen: Sebastiao Salgado)

En el contexto de una enorme diversidad de movimientos sociales, feministas, ecologistas, se ha manifestado que el proyecto de ley en debate en la Cámara de Senadores de la Nación, denominado «de inviolabilidad de la propiedad privada», es un escándalo.

El proyecto de ley reduce la intervención estatal a situaciones excepcionales. Se pasa de un esquema orientado a regular estructuralmente quién puede acceder a la tierra y en qué magnitud, a otro que se limita a intervenir de manera puntual en casos específicos vinculados a Estados extranjeros. Se promociona una apertura ilimitada a los grandes capitales corporativos privados extranjeros quedando fuera del alcance real de la regulación. Las dinámicas de apropiación y concentración de la tierra sobre extensiones significativas y sobre bienes naturales estratégicos, son enormemente favorecidas y promocionadas por la iniciativa. (Conforme 1).

Frente a la crisis de civilización en proceso de profundización, el cambio climático antrópica con sus diversidades de mega impactos eco sociales, deberíamos estar debatiendo en el ámbito democrático por excelencia, el Congreso de la Nación y los poderes legislativos a escala más humana ( Provinciales y municipales), proyectos de normas jurídicas de protección aún mayor de los bienes públicos comunes, naturales, como los procesos de recomposición o restauración de ecosistemas gravemente agraviados durante, por lo menos estos últimos cien años, celebrando así los principios de progresividad, equidad intergeneracional y sustentabilidad.

En las antípodas del proyecto de ley, una profunda reforma agraria de transición hacia la agroecología y fortalecimiento de las nuevas generaciones en su reencuentro con la ruralidad sana, es un debate central, vital anclado en los territorios.

Una radical ampliación de los conceptos de función social y ambiental de la propiedad privada y pública, como lo dispone la Constitución de Entre Ríos en su artículo 85, destacándose muy especialmente el mandato determinante de la norma siguiente al ordenar que el Estado «… resguardará el orden público en relación con la adquisición de inmuebles rurales por personas físicas o jurídicas extranjeras no residentes en el territorio nacional». El proyecto de Ley expuesto, degrada la Constitución Provincial y así expondrá a los que en varias oportunidades juraron ser sus defensores y representantes de su pueblo.

Los bienes comunes, públicos y naturales no son bienes libres, sino que han sido significados y transformados por valores comunes de diferentes culturas. Los bienes públicos no son bienes de libre acceso pues deben ser aprovechados para el bien común. Hoy, los “bienes comunes” están sujetos a las formas de propiedad y normas de uso donde confluyen de manera conflictiva los intereses del Estado, de las empresas transnacionales y de los pueblos en la redefinición de lo público y lo privado; del patrimonio de los pueblos, del Estado y de la humanidad. Los bienes ambientales son una intrincada red de bienes comunales y bienes públicos donde se confrontan los principios de la libertad del mercado, la soberanía de los Estados y la autonomía de los pueblos. Así la ética del orden público y los derechos colectivos confrontan a la ética del derecho privado como mayor baluarte de la civilización moderna, cuestionando al mercado y la privatización del conocimiento –la mercantilización de la naturaleza y la privatización y los derechos de propiedad intelectual– como principios para definir y legitimar las formas de posesión, valorización y usufructo de la naturaleza.

Frente a los derechos de propiedad privada y la idea de un mercado neutro en el cual se expresan preferencias individuales como fundamento para regular la oferta de bienes públicos, emergen los derechos colectivos de los pueblos, los valores culturales de la naturaleza y las formas colectivas de propiedad y gestión de los bienes comunales, definiendo una ética del bien común y confrontando las estrategias de apropiación de la biodiversidad por parte de las corporaciones. (Conforme 2)

¿Qué nos manifiesta la ética de la sustentabilidad?

La ética de la sustentabilidad coloca a la vida por encima del interés económico-político o práctico instrumental. La sustentabilidad sólo será posible si regeneramos el deseo de vida que sostiene los sentidos de la existencia humana.  Es una ética para la renovación permanente de la vida, donde todo nace, crece, enferma, muere y renace. La preservación del ciclo permanente de la vida implica saber gestionar el tiempo para que la tierra se renueve y la vida florezca en todas sus formas conviviendo en armonía en los mundos de vida de las personas y las culturas. Se nutre del ser cultural de los pueblos, de sus formas de saber, del arraigo de sus saberes en sus identidades y de la circulación de saberes en el tiempo. (Conforme 2)

En un escenario de gravedad extrema de cambio climático, intensificación de los eventos extremos como incendios forestales y de bosques nativos, priorizar de manera absoluta el » juego del mercado» por encima de la preservación y restauración ecológica, no implica únicamente un retroceso inconstitucional, de violaciones de convenciones internacionales centrales, como las de diversidad biológica, desertificación, humedales y cambio climático, entre otras. Expone una determinación del gobierno nacional y las provincias que lo apoyan,  profundamente irresponsable desde el punto de vista social, ambiental y productivo, porque compromete y pone aún en mayor crisis la disponibilidad de los pueblos de sus bienes naturales de los que dependen el ciclo del agua, humedales, glaciares y sus cuencas: la diversidad productiva, la salud y la vida de las comunidades.

Este proyecto de Ley del Gobierno Nacional convierte a la propiedad privada en una herramienta para debilitar la soberanía nacional con foco en lo territorial, restringir gravemente el acceso al agua y consolidar los procesos de concentración y exclusión en regiones extremadamente delicadas ecológica. Cuencas estratégicas para la sobrevivencia y sustentabilidad de las comunidades y los ecosistemas que las abrazan y contienen.
Finalmente, no podemos dejar de observar y resistir de manera conjunta, complementaria, la complejidad de las iniciativas legislativas de Super RIGI; sociedades comerciales sin seres humanos y destrucción de la ley de Glaciares. La visión de cuencas, ayuda y mucho.

Esta batería de reformas legislativas en sus impactos acumulativos, su propia sinergia, pone en crisis la soberanía territorial  y ecosistémica ya no en manos de los Estados extranjeros, sino de las mega corporaciones de la IA asociadas o no con la producción de Litio como otros minerales y tierras raras, se enmarcan en una misma estructura de enorme concentración del poder de las mega corporaciones: propiedad protegida, inversión selectiva y sociedades descontroladas, desde la misma cultura de los paraísos fiscales integrada a la de las criptomonedas como instrumentos de sacrificio de regiones.

Parecería complejo el análisis sinérgico o transversal. Observar cada proyecto aisladamente, para que no se visualice el escenario en su total integridad. El Estado Nacional se diluye y degrada, se desregula totalmente en un unitarismo inconstitucional, reforma constitucional inconstitucional, destruyendo el Federalismo, barriendo los artículos 124 y 41 de la Constitución Nacional.

Si a este contexto le sumamos los acuerdos diversos, comercio e inversiones, de tierras raras, Litio y los que aún desconocemos en sus textos documentados, con los EEUU de Norte América, la dependencia y sumisión es total con las corporaciones de la guerra y la Inteligencia Artificial.

Eduardo Galeano desde su arte mágico de ejercicio de la ética de la vida amante de la Pachamama, nos recuerda: 

«… Ésta es la fe más antigua de las Américas.

Así saludan a la madre, en Chiapas, los mayas tojolabales:

Vos nos das frijoles,

que bien sabrosos son

con chile, con tortilla.

Maíz nos das, y buen café.

Madre querida,

cuídanos bien, bien.

Y que jamás se nos ocurra

venderte a vos.

Ella no habita el Cielo. Vive en las profundidades del mundo, y allí nos espera: la tierra que nos da de comer es la tierra que nos comerá.» (3)

Deberíamos estas celebrando el mas riguroso cumplimiento de la inviolabilidad de los bienes comunes, la madre tierra. La están vendiendo, rematando, de una manera brutal, sin tiempos para el debate profundo, responsable, auténtico, abierto, transversal. Degradación democrática.

(*) Miembro de la Asociación Argentina de Abogadas/dos Ambientalistas y del Colectivo de Acción por la Justicia Ecosocial.(CAJE)

Integrante de Encuentro Verde por Argentina (EVA) y del Movimiento Ecopolítico por el Buen Vivir, PACHAS.


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